ES NECESARIO LA PREDICACION DEL EVANGELIO






Se me hace necesario hablar del Evangelio que nos muestra la Biblia y no el de los hombres. El Evangelio que nos muestra como debemos vivir delante de Dios y los hombres, el que nos dice que debemos morir y vivir para Dios, el que nos habla de hacer solo una voluntad; la de Dios el Padre, y no la "nuestra" como algunos dicen. El que nos guía a la imagen de Jesucristo, sin la cual, nadie será salvo, el Evangelio que nos muestra como debemos estar pegados en Jesucristo y no atado a lo de este mundo el que nos ha quitado la venda de los ojos y no el de la ceguera producida por los sueños personales. En fin, tengo necesidad de hablar y predicar a Jesucristo crucificado para que entiendan los hombres que este Evangelio, no es para satisfacernos a nosotros, sino a Dios, pues hemos muerto a todo lo que fuimos para volver a nacer solo con la finalidad de ser, vivir, existir única y exclusivamente para Dios.



lunes, 1 de octubre de 2012

Engañadores de las riquezas.



Es sorprendente comprender lo que Dios por medio de la Escritura nos revela de su opinión y sentido sobre la riqueza. Este comentario, surge a raíz de ver tanta falsa doctrina que se enseña por diferentes medios de comunicación. Enseñanzas que tuercen la verdadera doctrina, la de Jesucristo, estas, a su vez, aumentan el engaño a aquellos que ya están engañados, creyendo ser hijos de Dios por el hecho de formar parte de una mega congregación, o por tener una buena posición económica resultado de algún tipo de pacto financiero o por hacer decretos y cuanta tontería más.  Pero ¿estaremos hablando de lo mismo cuando hablamos de riquezas?

1 Timoteo 6: 3-10

6:3  Si alguien enseña falsas doctrinas,  apartándose de la sana enseñanza de nuestro Señor Jesucristo y de la doctrina que se ciñe a la verdadera religión,
6:4  es un obstinado que nada entiende.  Ese tal padece del afán enfermizo de provocar discusiones inútiles que generan envidias,  discordias,  insultos,  suspicacias
6:5  y altercados entre personas de mente depravada,  carentes de la verdad.  Éste es de los que piensan que la religión es un medio de obtener ganancias.
6:6  Es cierto que con la verdadera religión se obtienen grandes ganancias,  pero sólo si uno está satisfecho con lo que tiene.
6:7  Porque nada trajimos a este mundo,  y nada podemos llevarnos.
6:8  Así que,  si tenemos ropa y comida,  contentémonos con eso.
6:9  Los que quieren enriquecerse caen en la tentación y se vuelven esclavos de sus muchos deseos.  Estos afanes insensatos y dañinos hunden a la gente en la ruina y en la destrucción.
6:10  Porque el amor al dinero es la raíz de toda clase de males.  Por codiciarlo,  algunos se han desviado de la fe y se han causado muchísimos sinsabores (NVI).


El apóstol, nos está queriendo advertir justamente sobre lo que hoy vemos, habla de falsas doctrinas, es decir, doctrinas engañosas, contrarias a Dios. Esto nos hace pensar que si no son de Dios, ¿de quién son entonces?, ¿serán de las tinieblas?, si es así, entonces hay un gran problema, la situación es mucho más grave de lo que parece, pues, hay hombres y mujeres que están enseñando en el nombre de Dios cosas que son de Satanás, guiando a millares de personas por una ruta de destrucción.

Pablo esta advirtiendo del riesgo que corre alguien que se aparta de la sana enseñanza de nuestros Señor, aquel, causará envidias, discordias, insultos, suspicacias y altercados entre aquellas personas de mente depravada “carentes de la verdad”. Es decir, que al apartarse de la verdad, reúnen para enseñar e instruir a gentes de mentes reprobadas por Dios y sin la verdad de Cristo, los que sin duda no son la iglesia, pues la iglesia no está constituida de personas como estas. (Este es de los que piensa que la religión es un medio de obtener ganancias. v.5)
¿Qué es lo que no entendieron estos autoproclamados apóstoles, profetas, doctores de la supuesta iglesia de hoy?
La religión o piedad no es para obtener ganancias (v.6), es cierto que en la verdadera religión (piedad) se obtienen grandes ganancias, pero solo si uno está satisfecho (conforme) con lo que tiene.
Dice: “con la verdadera”, no con la que busca las ganancias, sino más bien, con la que nos hace vivir como Jesucristo. Ahora alguien podrá decir: ¿Y qué hay de lo que Jesús nos dice, que pidamos lo que queramos y lo recibiremos? Veamos el texto:
Jn 15:7 - Si permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes,  lo que quieran pedir se les concederá.

Es cierto, lo dice, pero también dice permanezcan y la palabra permanecer aquí usada es méno y significa entre otras cosas, vivir, morar, persistir, quedar y posar. Entonces  lo que esta diciéndonos es que hay que habitar o vivir en Cristo y aun más, que sus mandamientos o palabras  moren dentro de nosotros, así, nosotros seremos cual  templo o tabernáculo en el que habita Cristo, gobernados por Él y para ÉL, además, el capitulo hace referencia a la vid de permanecer en ella y no de nosotros como protagonistas.

Ahora bien, es el mismo Jesucristo quien nos da señales de su visión y sentido sobre  la riqueza (Mt. 6:24-34) Aquí, Jesús nos aclara que no debemos preocuparnos o afanarnos en lo que podamos o no necesitar, esto lo hacen los muertos en tinieblas, ellos no tienen a un padre que sepa de antemano sus necesidades, como nosotros, que las riquezas no pueden enseñorearse de nosotros, que no podemos vivir para El y las riquezas, hay que amar a uno y menospreciar al otro.
Santiago 4:3 enseña que no debemos pedir para nuestros deseos, pasiones o deleites, pues no recibiremos aquello que pedimos, Juan 14:12-14Jesús dice lo que pidamos lo recibiremos, pero lo que pidamos, está plenamente relacionado con la obra del Señor, la única que puede glorificar a nuestro padre.  No se trata de que pidamos lo que se nos venga en mente, es más bien aquello que está absolutamente ligado con hacer la voluntad del Señor y no la nuestra.  Recordemos que en este texto, Jesucristo se dirige a sus discípulos, a quienes llevarían a cabo la misión de predicar el evangelio y enseñarían la sana doctrina haciendo discípulos, manifestando el amor de Dios, llevando el sufrimiento, el menosprecio, la persecución y la muerte a sus espaldas, quienes renunciarían a todo aun sus propias vidas.(Jn 16: 1-2).

 A estos hombres que comenzaron a predicar nunca se les oyó pidiendo para sus propios sueños y aspiraciones, o haciendo pactos con Cristo, ni hablando de otras riquezas que no fueran las de la gloria de Cristo mismo (Rom 2:4; Ef. 1:7; Col. 1:27) En cambio, si alguna petición había en sus corazones, si alguna necesidad existía, se relacionaba con Cristo, que para ellos era: sabiduría, revelación, paz, gracia, fe, amor, esperanza, sus necesidad era Cristo formándose en cada creyente y que cada hermano en la fe, en distintos lugares pudiesen soportar todo tipo de aflicción y persecución por causa de Él, a estos, Jesús les dice pidan lo que quieran, y NO A OTROS.  Tengo muy claro que lo que quisieron estos hombres no fueron empresas o riquezas de este mundo ni nada por el estilo; y por si alguno pudiese equivocarse en pedir, el Espíritu Santo lo guiaría a pedir de la forma correcta, esto es conforme al deseo de Dios (Rom 8:26-27).

Finalmente que podemos decir, ¿Son malas las riquezas?
Si estas nos apartasen de la humildad, de la sencillez, de la vida quebrantada, de vivir conformes con lo que tenemos, si nos hicieran olvidar tan solo por un segundo en nuestra vida que debemos morir a nosotros para que Cristo sea formado y que solo así seremos gratos a nuestro Padre, absolutamente sí.

Buscar el reino de Dios y su justicia, no os afanéis en lo perecedero.

Pablo a Timoteo le dice: conténtate con lo que tienes, disfruta de Dios con lo que él te ha dado (v.8) después de todo ¿a que nos ha llamado el Señor sino a morir, a dejar de existir nosotros para que el sea en nosotros? (Col 3:1- 3), esta es la sana doctrina, lo demás es diabólico.



Hoy muy pocos hablan de el oprobio que es ser hijo de Dios (Heb 13:13-14), oprobio que llevan los que aman verdaderamente a Cristo, quienes saben que fueron rescatados de la maldición del pecado y que aunque no posean más que sus vidas, están completos en él (Col 2:10). Estos falsos ministros del Señor, ignorantes o no, han provocado mucho daño, pero sé que Dios pronto cerrara sus bocas. A estos, no los oigo hablar de la cruz, ni de la muerte y resurrección de Cristo, no oigo decir que hay que perder la vida por Él (Mt. 16:23-26), que no hay que amar el mundo ni sus deseos (1Jn. 2:15-17), que deben estar crucificados al mundo (Gl 6:14) aun en este momento al escribir estas palabras no los oigo hablar de estas gloriosas verdades.

Pablo concluye diciendo a Timoteo (v.10) que algunos, por amar el dinero, se desviaron de la fe. Me pregunto sobre aquellos que hablan solo de dinero, que todo lo que leen en la Biblia lo concluyen en pactos financieros y decretos de prosperidad material, que realizan grandes ofrendas para cortar o romper cadenas y cuanta basura mas, ¿amarán la cruz de Cristo o al dinero?  En sus predicas y seminarios jamás se les oye hablar del sacrificio de Cristo, de lo que significó su muerte y su resurrección, que para  nosotros, que en otro tiempo estuvimos muertos, ciegos, esclavos, podridos y malditos, produjo  que oyésemos tan glorioso nombre por el cual hoy somos hijos de Dios, libres de esta condición de vida en tinieblas. Ellos dirán con toda falsedad y arrogancia que si, que aman la obra de Cristo, aunque jamás la mencionen.

Concluyo diciendo, que al parecer, la iglesia que menciona la Biblia y aun Jesucristo, son parte del pasado, no están a la atura de los apóstoles de hoy, ya que los estándares de riqueza que estos estafadores y mercaderes de la fe han puesto, son aun más altos de los que Dios mismo manifestó a la iglesia en su comienzo. Hoy ellos te dicen que pidas y vuelvas a pedir, pero la iglesia vivía dando, entregando todo, renunciando aun a sus vidas, para esta iglesia era de muy poco valor lo que no fuera Cristo formándose en sus vidas. 

Mientras Jesús nos advierte de la consecuencia  del afanan (preocuparse o vivir para ello) en las riquezas y los placeres de este mundo (Lc 8:14), ellos te dicen todo lo contrario, centran la vida y su éxito en estas cosas. Pobres engañadores, cuando la maravillosa y verdadera riqueza es Jesucristo, El Señor, El salvador (Mt 13: 45-46).

Necios, torpes, ciegos, hacedores de maldad, nada trajimos a este mundo y nada nos llevaremos.

Tu, en cambio, predica con lo que va de acuerdo con la sana doctrina (Tít. 2:1).





                                                                                                          Gabriel Barraza Abdo.
                                                                                                          Ministro del Evangelio.

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