ES NECESARIO LA PREDICACION DEL EVANGELIO






Se me hace necesario hablar del Evangelio que nos muestra la Biblia y no el de los hombres. El Evangelio que nos muestra como debemos vivir delante de Dios y los hombres, el que nos dice que debemos morir y vivir para Dios, el que nos habla de hacer solo una voluntad; la de Dios el Padre, y no la "nuestra" como algunos dicen. El que nos guía a la imagen de Jesucristo, sin la cual, nadie será salvo, el Evangelio que nos muestra como debemos estar pegados en Jesucristo y no atado a lo de este mundo el que nos ha quitado la venda de los ojos y no el de la ceguera producida por los sueños personales. En fin, tengo necesidad de hablar y predicar a Jesucristo crucificado para que entiendan los hombres que este Evangelio, no es para satisfacernos a nosotros, sino a Dios, pues hemos muerto a todo lo que fuimos para volver a nacer solo con la finalidad de ser, vivir, existir única y exclusivamente para Dios.



miércoles, 20 de julio de 2011

El Corazón Del Redimido


Hoy en nuestros días, es difícil ver algún acto de justicia o rectitud, algo que nos insinué siquiera un pequeño cambio en nuestra sociedad, la conclusión es una sola…la humanidad está perdida y esclava, incapaz de vivir verdades que provengan de Dios, por lo tanto, no podemos esperar absolutamente nada bueno de ella, aún mas, debemos esperar lo peor, pues al estar perdida y extraviada de Dios, su inclinación es y será hacia el mal, pues en su corazón, es decir su raíz o el origen de lo que ella es, está arraigada la maldad producto de la maldición heredada por la desobediencia de Adán. Pero Jesucristo nos advierte en Mt 5:21-22, algo que provoca una confrontación en lo que es el vivir de aquella humanidad, y el de sus hijos, es decir, aquellos que han sido transformados desde su raíz, desde su origen, desde su corazón por medio del poderoso mensaje del Evangelio.
Primero, hay que entender que fuera de Dios, es imposible cumplir una demanda que provenga de Él, pues el hombre sin Dios, es esclavo de Satanás (Jn 8:44), por lo tanto, su corazón está en oscuridad. Entonces comprendemos que el mandamiento o advertencia hecha en Mateo, es para los hijos de Dios. Jesus nos recuerda la ley, y además, le da el énfasis profundo y correcto que tiene para nosotros, nos recuerda no matar pues el que lo haga, quedara expuesto a juicio. Ahora este juicio mencionado es un juicio dirigido por hombres, es decir que estos hombres tendrán la labor de juzgar el acto cometido. Pero Jesus está diciendo algo mayormente profundo, algo que los hombres no pueden juzgar, algo que está en lo profundo de un hombre, algo que no se ve. Él sabe que este acto (matar) proviene desde el corazón, desde la raíz de un hombre, viene de su sustancia, de lo que él es en esencia, entonces Jesus hace un alcance y nos dice que no tan solo matar tiene castigo, no tan solo el acto en sí, sino mas bien, el origen de este acto, quiero mencionar que el enojo es el primer paso en este acto de matar. En Gen 4:5, se muestra como Caín antes de cometer muerte en contra de su hermano, se enojo, es decir que su enojo salió de su corazón, el que además albergaba matar, tal como lo describe la Biblia en Mt 15:19, es desde el corazón del hombre de donde vienen tales cosas como homicidios, inmoralidades sexuales entre otras cosas, a las que Jesus las denomina como malos pensamientos. El corazón es el cofre y el tesoro del hombre, Lc 6:45 dice que: el que es bueno tendrá un tesoro bueno en su corazón y el que es malo, un tesoro malo y desde aquel tesoro, es de donde el hombre sacará día tras día sus pensamientos para vivir. Jesus se está refiriendo no tan solo a los actos de los hombres, se está refiriendo a lo que los hombres son, cuando el corazón de alguien es malo, ese alguien por consecuencia, hará siempre lo malo, es por naturaleza malo, su naturaleza está en su corazón. Ahora bien, Jesus nos está diciendo que el que trate con enojo a su hermano, estará expuesto al juicio del tribunal, es decir, el que tenga una conducta como aquellos que están apartados de Dios. Quiero ser enfático en esto, no se trata de una simple recomendación de Jesus, aquí, Jesus nos está demostrando su celosa e intransigencia frente a todo acto que se asemeje con los hijos de Satanás.
Jesucristo nos vino a rescatar de las tinieblas en donde estuvimos muertos y con nuestro corazón oscurecido, el hizo resplandecer su luz en nuestro corazón (2Cor 4:6), desde ese momento nuestro corazón fue libre de la esclavitud de Satanás (col 1:13). Quiero decirles que ahora es posible obedecer a este mandamiento que nos da nuestro Señor en Mt 5:22, pues hay un tesoro bueno y nuevo en nuestro corazón, desde ahí, sacamos nuestros pensamientos para vivir cada día, desde ahí obedecemos a nuestro Dios, nuestro corazón es lo que somos, es decir que en él, ahora esta Dios por medio de la fe en Jesus, entonces en nuestro interior está lo que necesitamos para vivir, la naturaleza de nuestro Señor. Jesus nos reconviene para que no seamos engañados, nos demuestra con su Palabra que debemos cuidar nuestro corazón para que este, no se contamine, nuestro corazón esta puro, el nos ha purificado (Jn 15:3), ha puesto su verdad en nuestros corazones y de la abundancia de nuestro corazón, hablaremos y seremos. Él sanó nuestro corazón, la advertencia es que no podemos permitirnos subir al corazón enojos, iras, contiendas, maldiciones, nada de esto refleja lo que hay en el corazón de un hijo de Dios cuyo corazón es como el de su Padre, Jesus nos advierte que no aprobará nuestras ofensas, menosprecios, etc.
Amados, nuestro corazón esta cautivo al corazón de Dios, no debe existir en él nada que nos pueda contaminar, ya fuimos sanados, el punto es que no nos enfermemos, en él, habita el amor de Dios para amar a los demás, habita la misericordia para que no devolvamos mal por mal, la paciencia de Jesus, que nos permite esperar todo en todos, hay perdón, con el que fuimos perdonados, suficiente para perdonar aun a quienes nos odian, en el corazón de un redimido esta el buen tesoro, esta Jesus, guiándonos a toda buena obra, está la humildad, el temor a Dios que nos permite ser sabios, está la palabra poderosa del evangelio que nos lleva a vivir en santidad, está el deseo de Dios para que lo complazcamos, está el servir a Dios, esta la obediencia, la fe, la fuerza de la cruz, el gozo de Dios, nuestro corazón posee nuestra esencia, la misma de Dios, todo acto contrario a estos principios solo nos dirán una sola cosa, que tal corazón no ha sido sanado de la enfermedad del mal ni de la maldición del pecado, Jesus nos dice en Mt 5:23-24 que ni aun nuestras ofrendas serán tomadas en cuenta si en nuestro corazón no hay paz frente a todos los hombres, no importa lo que nos hagan, no podemos actuar como los hijos del diablo. Somos hijos de Dios, nacidos con un corazón nuevo, puro, sensible a Dios, Él nos dio este corazón para poder servirle (Jer 32:39), es nuestro deber, es parte de nuestra naturaleza no guardar rencor, no odiar, no murmurar, ser íntegros y consecuentes con lo que hablamos. Pero a aquellos que no han sido sanados, les espera una condenación tremenda, el enojo de Dios recaerá sobre ellos, todo aquel que no ha sido rescatado de la oscuridad, se enfrentara a esto, mas nosotros, recibimos por la fe en Jesus, la vida eterna y los principios que Dios escribió en nuestro corazón, aleluya, Él puso de su tesoro en nosotros, no nos permitamos guardar en nuestro tesoro, es decir en nuestro corazón, alguna basura, algún estiércol, algún vomito con olor a tinieblas. Una vez más os digo: Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida (Pr 4:23).


Gabriel Barraza Abdo.